Andar descalzo/a está considerado un buen hábito por todos los beneficios que pueden aportarnos. Los zapatos ejercen presión en nuestros pies así que es recomendable que dediquemos un tiempo de nuestro día a día a andar descalzos/as.
Los beneficios pueden ser:
Puede contribuir a reducir o prevenir dolores de espalda. En nuestro día a día, el uso de calzado inadecuado o de tacones, pueden producirnos molestias en la espalda debido a que desajustan nuestra postura corporal.
Con esta práctica no sobrecargamos nuestros pies, ya que nuestro peso se reparte desde el talón hasta la punta de nuestros dedos. También nos ayudará a no sentir lo que llamamos “pies cansados”. Descalzarnos nos producirá alivio.
Nuestra pisada puede mejorar considerablemente ya que el pie descalzo se adaptará mejor a la superficie que pisemos, cosa que el zapato suele impedirle.
Mejoraremos nuestro equilibrio en movimiento.
Vamos a conseguir que nuestro pie se fortalezca: sus músculos, tendones, huesos y las articulaciones. Esto puede extenderse hasta nuestras piernas y caderas.
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