Sufrir una fractura en la pierna no es solo cuestión de escayola y reposo. Es un parón en seco. De repente, caminar, subir escaleras o simplemente apoyar el pie se convierte en algo imposible. Si has pasado —o estás pasando— por una fractura de tibia y peroné o una rotura de peroné, sabes de lo que hablo.
En esta entrada no vamos a darte una lección médica. Vamos a explicarte, con claridad y sin rodeos, cómo suele ser la recuperación, qué papel juega la fisioterapia y qué puedes esperar en cada fase.
La tibia y el peroné son los dos huesos largos que hay entre la rodilla y el tobillo. El primero aguanta casi todo el peso del cuerpo; el segundo ayuda a estabilizar.
Cuando hay una fractura, puede estar afectado uno o ambos. Muchas veces, una rotura de peroné va acompañada de daño en tejidos blandos (ligamentos, músculos), o se da junto con la fractura de la tibia. Lo habitual es que el dolor sea muy fuerte, la pierna no se pueda apoyar, y que incluso se note alguna deformidad.
Tras la evaluación médica, se decide si se necesita cirugía o no. Pero sea cual sea el tratamiento, una cosa es segura: después del hospital, viene la parte más larga y delicada, la rehabilitación.
Aquí es donde muchas personas se pierden. Creen que una vez consolidado el hueso, todo vuelve a la normalidad. Pero no es tan simple.
Después de semanas con la pierna inmovilizada, el músculo se atrofia, las articulaciones pierden movilidad y la seguridad al caminar desaparece. La pierna no “sabe” moverse como antes. Y no lo va a hacer sola.
Ahí es donde entra la fisioterapia con sus tratamientos para el dolor muscular y articular.
En Cerro Prieto, como especialistas en fisioterapia y recuperación funcional, hemos acompañado a muchos pacientes en este proceso. Sabemos que cada fractura es distinta, pero hay algo que se repite siempre: el cuerpo necesita ayuda para recuperar la función, y cuanto antes empecemos (con el visto bueno del traumatólogo), mejor.
Estas son algunas de las cosas que solemos trabajar:
Todo esto no se hace en una semana, ni con una tabla genérica. Requiere seguimiento, ajustes, y un trabajo constante por parte del fisioterapeuta y del paciente.
La pregunta del millón. Depende. Del tipo de fractura, del tratamiento, de tu edad, tu estado físico previo… Pero para que te hagas una idea: volver a caminar bien puede llevar entre 2 y 4 meses. Y sentirse completamente seguro, algo más.
No se trata de correr por volver antes, sino de avanzar bien para no retroceder después. Una recuperación mal hecha puede dejar secuelas que se arrastran durante años.
Si estás en pleno proceso de recuperación tras una fractura o conoces a alguien que lo esté, ten en cuenta que la fisioterapia no es un “extra”. Es parte del tratamiento. Y cuanto más individualizado sea, mejores resultados tendrás.
En Cerro Prieto trabajamos contigo para que no solo recuperes la movilidad, sino también la confianza en tu pierna. Porque no se trata solo de caminar, sino de volver a moverte con libertad.
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