Seguro que alguna vez has visto a un deportista con unas tiras de colores pegadas en el hombro, la rodilla o la espalda. O quizá tú mismo las has llevado en alguna ocasión.
El vendaje neuromuscular, también conocido como kinesiotaping, lleva años utilizándose en fisioterapia. Sin embargo, sigue rodeado de muchas dudas. Hay quien piensa que sirve para todo y quien cree que no hace absolutamente nada.
Como suele ocurrir, la realidad está en un punto intermedio.
No. El vendaje neuromuscular no hace que una lesión desaparezca por sí solo.
Lo que puede hacer es ayudar durante el proceso de recuperación. Dependiendo del caso, contribuye a disminuir algunas molestias, facilitar determinados movimientos o aportar una mayor sensación de estabilidad.
Pero el tratamiento sigue siendo mucho más amplio.
Por eso, normalmente se combina con otras técnicas de fisioterapia y con ejercicio terapéutico.
Sí, en muchos pacientes resulta útil.
Aunque todavía se sigue investigando cómo actúa exactamente, se cree que el vendaje puede modificar algunos estímulos que recibe el sistema nervioso y favorecer una mejor percepción del movimiento.
No ocurre igual en todas las personas, pero hay pacientes que notan alivio mientras lo llevan colocado.
Es una idea bastante extendida.
Sin embargo, colocar más tensión no significa obtener mejores resultados.
Cada aplicación tiene un objetivo concreto y una forma específica de colocarse. De hecho, en muchas técnicas apenas se aplica tensión sobre la venda.
Lo realmente importante es valorar qué necesita cada paciente.
Una de las diferencias respecto a otros vendajes es que no inmoviliza la articulación.
El objetivo suele ser justo el contrario: permitir que la persona continúe moviéndose con normalidad mientras recibe un apoyo adicional.
Por eso se utiliza con frecuencia en personas activas y en deportistas.
No. No todas las lesiones mejoran con un vendaje neuromuscular.
Hay casos en los que puede aportar beneficios y otros en los que apenas tendría utilidad.
Por eso es importante realizar una valoración antes de decidir si merece la pena utilizarlo.
El vendaje no debería convertirse en el único tratamiento.
Cuando realmente aporta valor suele ser porque forma parte de un plan más amplio que incluye valoración, terapia manual, ejercicio terapéutico y recomendaciones adaptadas a cada paciente.
Si quieres conocer mejor cómo utilizamos esta técnica, puedes consultar nuestro de vendaje neuromuscular.
Depende del caso y de la piel de cada persona. Lo habitual es mantenerlo entre tres y cinco días, siempre que no produzca molestias o irritación.
Durante ese tiempo puede mojarse con normalidad, aunque conviene secarlo con cuidado después de la ducha para favorecer que se mantenga adherido.
No todos los pacientes necesitan un vendaje, igual que no todos necesitan las mismas técnicas de tratamiento.
En nuestra clínica especializada de fisioterapia valoramos cada caso de forma individual para decidir qué herramientas pueden ayudar más en cada fase de la recuperación.
El objetivo no es poner un vendaje por costumbre, sino utilizarlo cuando realmente tenga sentido.
Las tiras de colores llaman la atención, pero no son lo más importante.
Lo que marca la diferencia es entender qué está provocando la lesión y elegir el tratamiento más adecuado.
Cuando el vendaje neuromuscular se utiliza en el momento oportuno y acompañado de otras técnicas de fisioterapia, puede convertirse en un buen aliado para favorecer la recuperación.
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